Mitos y Realidades Sobre el Suicidio

29 Ago

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¿Por qué se suicidan las personas? ¿Cómo puedo saber si alguien está pensando en acabar con su vida? ¿Cómo puedo ayudarle a alguien que esté considerando esta posibilidad? ¿Quién es la persona más adecuada para prestar ayuda en este caso? ¿Debo hablar de este tema? ¿El suicido es pecado? ¿De quién es la culpa?…Estas y otras interrogantes pueden surgir al escuchar o leer la palabra “suicidio”, un enemigo que ha estado presente de manera silenciosa pero causando grandes estragos, al cual es necesario dejar de temerle para poder abordarlo.

Según estadísticas de la OMS en el 2010 ocurrieron 14.5 suicidios por cada 100 000 habitantes, esto quiere decir que ocurrió un suicidio cada 45 segundos. Se ha constituido en una de las principales causas de muerte de personas jóvenes. Se prevé que la cantidad de suicidios seguirá aumentando en los próximos años.

A pesar de la alta prevalencia y del problema tan serio que supone el suicidio, sigue siendo un tema tabú, es decir es un tema del que no se habla, se intenta esconder su ocurrencia, se considera antinatural y se censura.  Esto sucede principalmente por el desconocimiento que existe acerca de este fenómeno y por la gran cantidad de mitos existentes. Si se quiere dar una solución efectiva, se debe conocer a fondo esta problemática. Por eso a continuación se mencionan las principales características así como  algunos mitos y realidades.

Causas del suicidio

Son muchos las razones por las cuales una persona puede tomar la decisión de acabar con su vida, esto quiere decir que no es necesario “estar loco” para querer suicidarse o incluso para intentarlo. Existen factores físicos (como enfermedades, o un desequilibrio en el funcionamiento del cerebro), factores psicológicos (como la depresión, la impulsividad, la capacidad para afrontar problemas, el significado que la persona le atribuye a sus problemas, su autoestima, sus expectativas de la vida y del futuro o padecer alguna psicopatología), factores psicosociales (drogadicción, problemas económicos), factores sociales(asilamiento, violencia, dificultad en acceso a servicios, efecto de onda que ocurre cuando se suicida alguna celebridad y luego aumentan las tazas de suicidio) entre otros. En conjunto todos estos factores pueden generar vulnerabilidad ante los problemas que deben afrontar cotidianamente las personas, por lo tanto, cualquier persona puede verse afectada, sin necesidad de que padezca una enfermedad mental.

Etapas del suicidio

El suicido es un proceso que se produce por etapas: inicia con la ideación suicida pasiva, en ella la persona tiene constantes pensamientos sobre la muerte y el suicido como forma de resolver los problemas. Luego la ideación suicida activa en la que la persona puede visualizar el acto. En esta etapa emite señales y mensajes de sus intenciones. La siguiente etapa es de planeación, en la que la persona prepara un plan para quitarse la vida, de manera que selecciona un método, un lugar, una fecha y una hora. Luego viene el intento en el que lleva cabo el plan y por último el Suicido consumado o el Intento fallido.  

Cómo detectar si una persona presenta ideación suicida

Cómo se mencionó anteriormente, las personas con ideación suicida envían algunas señales de su intención. Estas señales son peticiones de ayuda pero encubiertas, pues la persona que se suicida, más que la muerte, lo que busca es una solución a sus problemas. Algunas de las señales que puede emitir la persona son las siguientes:

  • Cambios en el estado de ánimo y la personalidad: la persona luce más triste, irritable, ansiosa o indiferente. Se muestra diferente a como ha sido de costumbre
  • Hablan constantemente de la muerte, del suicido. Pueden manifestar abiertamente sus intenciones, o puede que lo hagan de manera sutil.
  • Cambios en sus hábitos de sueño, cambios en alimentación o aparición de trastorno alimenticio, en la realización de sus deberes, puede empeorar el rendimiento académico o laboral
  • Pueden solucionar asuntos inconclusos: reconciliarse, regalar sus objetos favoritos, despedirse. Pueden hacerlo de manera simbólica.
  • Pueden abusar del alcohol o de alguna droga, ya que gran cantidad de personas que han intentado suicidarse, refieren  haber recurrido a estas sustancias para desinhibirse, es decir para tener más valor.

Mitos con respecto al suicidio

Los mitos son ideas erróneas sobre el suicidio que generan estereotipos y estigmas sobre este fenómeno. Por lo tanto entorpecen un abordaje adecuado de la problemática, algunos de ellos son:

  • El que se quiere matar no lo dice sólo lo hace
  • El que intenta suicidarse sólo desea llamar la atención
  • Todo el que se suicida o lo intenta tiene una enfermedad mental
  • Al hablar sobre suicidio con una persona que esté en riesgo se le puede incitar a que lo realice
  • El que intenta el suicidio es un cobarde
  • Los niños no se suicidan

Intervención en crisis

Debido a que los factores que pueden motivar la ideación suicida son muy variados, comunes y cotidianos, todas las personas deben estar preparas para identificar las señales y para poder realizar un abordaje en crisis, es decir esta no es tarea únicamente del psicólogo, el médico, el psiquiatra o el cura, sino de todos en general. Para una intervención en crisis, los pasos son los siguientes:

  1. Escuchar atentamente, sin interrumpir, utilizar frases cortas de compresión por ejemplo: “claro”, “entiendo”. Evitar restar importancia a la situación diciendo por ejemplo: “eso no es para tanto”, “es una locura”. Evitar interrumpir para contar anécdotas propias para realizar comparaciones con otras personas o situaciones. Es importante entender que la persona está sufriendo y que no encuentra otra solución a su problema más que su propia muerte.
  2. Indagar acerca de si ha realizado un plan: Una vez que se le ha permitido a la persona desahogarse, se le consulta directamente si tiene un plan para llevar a cabo el suicido, se le pregunta acerca de la fecha, el lugar, el método. Esto con el objetivo de evaluar el riesgo real. Tenga en cuenta que si la persona lo ha intentado anteriormente o si recientemente alguien significativo lo ha hecho, la persona se encuentra en mayor riesgo.
  3. Indagar sobre factores de riesgo: Si alguien más conoce de su problema o si se encuentra aislado, si tiene fácil acceso al método de suicido (pastillas, armas…), las posibilidades que tiene de afrontar el problema.
  4. Pacto o Acuerdo: Los pasos anteriores le permiten evaluar el riesgo de que la persona concluya el suicidio. Recuerde que la persona no busca la muerte en sí, sino solucionar el problema y cesar el sufrimiento. Por eso es importante que logren un acuerdo en el que “postergue” esa decisión mientras puede buscarse otra solución.
  5. Comunicación y conformación de redes de apoyo: Una vez que logró contener a la persona y llegar al acuerdo de que no realizará el acto, debe hacerle saber que es importante que le autorice a contarle a alguien cercano la situación que está atravesando, para ampliar las redes de apoyo y de contención.
  6. Remitir a algún servicio de salud. Logrado lo anterior, se debe buscar ayuda de algún profesional en salud mental.
  7. Seguimiento: Estar pendiente de la evolución de la persona.

Por: Katherine Rojas, Bachiller en Psicología

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